domingo, 12 de junio de 2016

PORQUE LUNAS PUEDE HABER MUCHAS, PERO TÚ SÓLO UNA

Observas cómo duerme, hay una ligera brisa esta noche, las luces de la ciudad como por primera vez, todas esas estrellas iluminando los sueños de la gente, de fondo la televisión de algún vecino trasnochador, un puntito asomando por una ventana, que se enciende y se apaga, como de lejos ves que hace un semáforo. Buscas la luna, pero hoy no hay luna.
¿Dónde está?
La pregunta con la que ella está empezando a conocer el mundo.
Te acercas para darle un beso. Su respiración es rítmica y repetitiva, pero también suave e inaudible. 
"Buenas noches, hija."
Por un momento ves a tu padre en tu lugar y a ti ahí en la cama dormido. Y sientes que a pesar del tiempo las cosas esenciales en la vida siguen siendo las mismas. 
Es lo que intentas enseñarle también a ella. Lo que tiene verdadero valor.
"Porque lunas puede haber muchas, pero tú sólo una".

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