Son esos momentos en los que te miras en el espejo y no te reconoces. Sólo ha pasado un día, pero no hay nada. El silencio que necesitas para reencontrarte contigo mismo. ¿No recuerdas en qué punto estás de tu vida? Apariencia de silencio, solamente.
Los sonidos de la llegada del primer verano, una tarde de domingo.
Los sonidos de los niños a lo lejos.
Los sonidos de tu sangre golpeándote sin posibilidad de salvavidas.
Es lo que parece.
¿Olvidas que aún tienes cerebro?
La huella de sus mordidas en tus labios aún es reciente. Aún desearías retroceder en tu vida pero que el presente siguiera siendo presente. Estar en este mismo punto pero de otra manera.
Entonces no tendrías ninguna duda.
domingo, 5 de junio de 2016
HOY LA TIERRA HÚMEDA SILENCIA LA GLORIA DEL CARNÍVORO
Nuestro fugaz encuentro suficiente para poner en duda todo cuanto hasta este momento era para mí seguro. Aun a sabiendas de que quizá mi percepción de ti es errónea y que la sensación de que para ti ha sucedido igual es sólo una ilusión. Intento contener todas estas emociones que me pone el corazón en la boca que hace que se me seque y quiera escribirte llamarte quedar de nuevo. Intento calmarme, no sentir, no pensar, no recordar, pero las yemas de mis dedos dicen, mis labios dicen, mi respiración dice, quiero volver a verte, aunque para cuando vuelva a verte de nuevo quizá ya hayas gastado el pintalabios rojo de hoy, y no sea hasta entonces cuando descubra que todo esto que quiero que sea real nunca lo fue.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)